El Desig de Ser Mare

Guia de Reproducció Assistida

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Las emociones y el factor psicológico

Los aspectos psicológicos de la infertilidad tienen importancia antes, durante y después de los tratamientos de reproducción asistida, más de lo que muchas personas pensamos antes de comenzar el proceso. Nos afectan incluso antes de la primera visita al ginecólogo, desde el momento en que no conseguimos el embarazo en el plazo de tiempo que creemos razonable o que habíamos imaginado y empezamos a sospechar que algo no funciona bien, y puede ir creciendo en la medida en que la intervención médica avanza.

La consecuencia es un sentimiento de frustración y la sensación de que se pierde el control sobre el futuro, que no se puede hacer nada por conseguir lo que se desea. Y el riesgo es caer en un círculo de desesperanza y tristeza.

Sin haber llegado aún a un resultado negativo, el propio proceso nos va generando estrés, ansiedad, dudas y temores que nos afectan psicológicamente. Ahora bien, la intensidad con la que lo haga va a depender entre otras cosas de nuestra personalidad, de factores de género y de pareja y de los apoyos que recibamos. Muchos de los problemas emocionales de los pacientes infértiles coinciden con los propios de las crisis vitales en general.

Como señala el profesor del Departamento de Psicología Básica de la Universitat de València, Enrique Cantón, la esterilidad es un suceso vital estresante que provoca impacto emocional y tiene importantes repercusiones en diferentes áreas de la vida de la persona. A nivel cognitivo se ven desbordadas las habilidades para resolver problemas y los mecanismos de afrontamiento habitualmente utilizados. A nivel psicológico al estado inicial de shock emocional siguen sentimientos de negación, confusión, temor, tristeza, aplanamiento emocional, incredulidad, culpa, excitabilidad e inquietud. A nivel fisiológico pueden presentarse reacciones de estrés general pero también, o con él, taquicardias, fatiga, falta de concentración, insomnio y trastornos de la alimentación.

El estrés y el malestar psicológico pueden incidir directamente en nuestra fertilidad. Así, antes de empezar el tratamiento, el factor psicológico ya puede estar ejerciendo su influencia y dificultando la fertilidad.

Las personas que no se creen capaces de gestionar este proceso con solvencia y sin ayuda tendrán más posibilidades de éxito acudiendo a un profesional de la psicología, especializado en este campo, porque reducirán los niveles de estrés y ansiedad, que afectan negativamente a la fertilidad, se encontrarán mejor y no abandonarán con tanta premura el tratamiento. Existen evidencias que confirman mayores tasas de éxito en pacientes que reciben apoyo psicológico, entre otras razones porque tardan más en abandonar y, por lo tanto, lo intentan más veces.

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